Ni viva, ni muerta, sino todo lo contrario...

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Jack Vettriano

Jack Vettriano

sábado, 14 de mayo de 2016

El rencor renacido


De un tiempo a esta parte, siento el corazón en un puño, devastado por una tristeza sorda y punzante, que no es el sentimiento que generan los anticuerpos espirituales defensivos, para hacer frente a una pérdida muy querida, un revés familiar o una decepción en el ámbito íntimo. No, no. Es una honda angustia nunca antes padecida, un batiburrillo emocional entre la pena, la impotencia y el miedo al porvenir.

J.V. (Yesterday dreams)

Una  amenazadora profecía que se respira en esa atmósfera hedionda de odio a mi alrededor, a nuestro alrededor.
Una alegoría en la que millares de buitres sobrevolaran mi país, en avanzado estado de descomposición, al acecho siniestro de devorar lo que quede de carroña.

Recorre las calles una procesión de walking dead, portando estandartes tan decrépitos, que están hechos jirones.Ensangrentados, baqueteados en batallas que su memoria no se apresta a orear. Por contra, ciertas gentes los inmolan nuevamente, infectos apósitos para restañar heridas que cerradas en falso, siguen supurando rabia.

En mi juventud, abrazamos una hermosa utopía que se dio en llamar concordia.
Hoy, son los jóvenes, ¡qué anacronismo por Dios!, no personas ancianas, ancladas en la amargura del pasado, quienes atizan el rescoldo de fratricidas agravios.
Los que reivindican cadáveres y excavan cunetas para resucitarlos sin éxito, porque la vida nunca vuelve de la muerte y luego, utilizar sus patéticos restos cual arma arrojadiza, son unos imberbes que jamás conocieron el rigor de la dictadura, ni tampoco el alba de la libertad, hoy maltrecha.

Una generación que debería mirar al horizonte del futuro, se agazapa en trincheras, tiempo atrás desmanteladas por el armisticio constitucional.
Desde todos los rincones del castillo patrio, resuena un ulular de fantasmas y espectros, que conviene dejar descansando en paz.
Se levantan barricadas en la defensa doctrinaria de divisas que el mundo occidental, se conjuró para que durmieran, no el sueño de los justos, sino la eterna pesadilla con la que pretendieron condenar a la Humanidad.

Se corean y proclaman, esgrimiendo la más dolosa ignorancia, consignas que hace decenios, cumplieron una inexorable fecha de caducidad.
Se espolea la venganza y el rencor renacido consume espíritus innobles.

Mi tristeza es la insoportable sensación de derrota moral, en el empeño de una convivencia en paz.
Un dejà vu histórico, estremecedor.

2 comentarios:

  1. Pena,impotencia y miedo al porvenir...Sí, querida, así, exactamente así me siento yo también y muchos otros españoles, como si fuésemos convidados de piedra ante un espectáculo bochornoso, indignante y hasta humillante al que ya nos tienen acostumbrados toda la clase gobernante.
    Tengo la desagradable sensación de que ésta vez, sí. De que esta vez conseguirán su propósito, largamente anhelado y tanto tiempo gestado.Y lo conseguirán gracias a que, los que tenían el deber y el mandato popular de haberlo impedido, no han querido, no se han atrevido.
    Mi abuelo,q.e.d., nacido en 1901 y fallecido a los 93 años, siempre dijo que España no tenía arreglo. Para contrarestar ésta teoría, Otto von Bismarck decía que España era el país más fuerte del mundo pues llevaba siglos intentando autodestruirse, sin conseguirlo...

    Como siempre, querida amiga,en ésta ocasión coincido con tu apreciación...desgraciadamente.

    Un beso.

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  2. Queridas amigas: comparto sentir y pensar, nada puedo añadir a vuestras palabras.

    Sólo recordaros que esto es un péndulo cuyo vaivén nos trae ahora esos odios que, deben hacerlo, pasarán. Como las modas de las que se creen protagonistas, cuando no hay nada nuevo bajo el sol.

    Es el odio de unos padres o unos abuelos el que les ha amamantado. Y el silencio del resto el que les ha aupado.

    Mi abuela decía que España es roja, y a Bismark no le faltaba razón. Pero qué pena da ver cómo destruyen lo que tanto costó levantar

    Besazo

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