Hoy, es el dia de la infamia. Dies irae. El dia de la ira.
Empleo el término ira, en una acepción particular, no como sinónimo agresivo y beligerante de cólera, sino descriptivo de un estado de ánimo entre el dolor más profundo y una rabia contenida, legitimada ante la circunstancia que va a producirse.
![]() |
| J.V. |
Que impediría tan solo un rayo justiciero, no vengador, al caer sobre la cabeza hueca o saturada de odio de quienes han promovido el rendez vous, por algún ignoto motivo despreciable, ajeno al respeto, a la solidaridad, a la dignidad, ¡al cariño! - amor con obras- de los que somos acreedores hacia las víctimas del criminal que hoy, comparece, agasajado, jaleado por inicuas risotadas de hienas, en el Parlamento catalán.
Dies irae, se cantaba con gravedad gregoriana en los funerales. Y en el alma de las personas de bien, hoy, dies irae, se reza un Padrenuestro, por los niños que jugaban en el patio de la casa cuartel de Vic, las chiquillas dormidas en Zaragoza, la mujer embarazada reventada en Hipercor, donde acudió a comprarse un bañador, el muchacho inocente, indefenso, a quien los terroristas etarras sentenciaron, impávidos, a muerte, en Ermua, los abnegados servidores del Estado, que velaban por todos en tantas esquinas de España; un responso por los sepultados en vida, en sus tumbas: zulos fétidos de vómitos excretados por la angustia de los interminables dias siempre noches.
Hoy, dies irae, uno de esos gudaris endosará su perorata, de paz y de libertad.
La paz de los muertos enterrados a escondidas, en las iglesias vascas, rociados los féretros, deprisa y corriendo, con agua bendita derramada por curas pusilánimes.
Hoy, dies irae, el ilustre invitado, proclamará entre vítores de sus cínicos anfitriones, su execrable percepción de libertad.
La libertad que expoliaba a mano armada, cuando participó en varios secuestros.
Con rostros severos, descompuestos, desencajados, de mirada acerada; quienes asistimos horrorizados al delirio de los que idolatran la maldad, le contemplaremos asistiendo a un simbólico funeral,celebrado por cada uno en la intimidad de nuestros hogares, que harán las veces de solemne catedral.
Porque nos confortaremos juntos, escuchando el perpetuo duelo de las notas del Dies irae.
En el Parlament, si queda alguien que conserva un ápice de humanidad, espero que se sobrecoja cuando, en un rapto de lucidez, crea percibir el llanto de padres y madres, los gritos de heridos y mutilados...o aunque no oiga nada.
Será el silencio de aquellos que han enmudecido, porque los cómplices del visitante les arrebataron la voz, la vida.

Querida...Impresionante tu post de hoy .Aún se quedaba corta la madre de cierta víctima de esa mafia asesina cuando, dirigiéndose a cierto político socialista vasco, le dijo aquello de " haréis cosas que nos helarán la sangre...". Porque el acto al que te refieres hoy es lo más indigno y humillante que ha ocurrido en mucho tiempo. Indigno para la Democracia española, humillante para las víctimas y para los que siempre les hemos apoyado y recordado. Indigno de una clase política cooperante por acción y omisión que insiste - sin éxito -en que esa banda asesina ya ha dejado de serlo y de que reina la paz en Vascongadas y en el resto de España. Esa banda asesina no mata porque ahora no le interesa. Porque han conseguido doblegar a la clase política, entrando en las instituciones, cobrando su sueldo del dinero de sus víctimas que lo somos todos, obteniendo información sensible, sin haber entregado las armas, sin arrepentirse ni colaborar con la Justicia para ayudar a resolver los más de 300 asesinatos que están sin juzgar...Mentiras de unos y de otros que siguen haciendo de este pobre país una especie de esperpento social, político y moral, insufrible.
ResponderEliminarPodríamos seguir comentando durante horas pero creo que tanto tú como los amigos que por aquí siguen, estamos de acuerdo. Huelgan más palabras...ya todo está dicho pero yo sólo añadiría un adjetivo más...ASCO.
Animo, amiga y un beso muy fuerte.
Muy querida amiga anastasia, hoy, especialmente, tus palabras, rigurosas, fundamentadas, pero también vibrantes, han sido un gran consuelo. Leyéndote, me siento comprendida porque lo peor que ha ocurrido hoy, es la sensación de aislamiento de los que asistimos atónitos, utilizando tus lúcidas palabras a "una especie de esperpento social, político y moral, insufrible."
ResponderEliminarAsi que, un gran abrazo con total gratitud
Amiga mía, gracias y me alegro que haya podido servirte de consuelo pero te diré algo...No estáis sólos pues, llegados al punto al que hemos llegado - o nos han llevado - todos los demócratas, todos los que creemos en la Justicia, todos los honrados, en definitiva, todos los buenos españoles nos sentimos así, como tú y como los que se niegan a doblar la rodilla, ya sea ante los nacionalismos, ya ante la izquierda radical que persiguen el mismo objetivo.
ResponderEliminarLo trágico de todo esto es que todos los anteriormente citados, estamos indefensos y nos sentimos impotentes. Nadie nos defiende ni sabemos defendernos.
Estamos todos en lo mismo, sin distinción por pertenecer a una región u otra porque somos españoles, en definitiva.
Tiene que llegar el día en que reaccionemos de una vez por todas.¡¡ Somo más y mejores ¡¡
¡Eres una gran mujer, anastasia! Tu presencia y y participación en NUESTRO blog, es un lujazo!!!
ResponderEliminarEs cierto que somos más y mejores, pero no sabemos hacernos escuchar. Y lo que es peor, no reconocemos comonuestros a estos que jalean a los asesinos. No me entra en la cabeza. El asesino empuña el arma, pero sus palmeros........
ResponderEliminarAlgo tiene que cambiar, y el camino estará llenos de sufrimientoy humillación.
Ambas, querdias amigas, sois tal para cual, a la altura de la vida y las circunstancias. Soy una provilegiada al poder disfrutaros como lo hago.
Qué rabia, qué impotencia.
ResponderEliminarMiedo me da una sociedad tan aconejada y podrida.
QUÉ ASCO.
Oxímoron